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Socotra o Socotora (en árabe Suquá¹­rah) es un pequeño archipiélago formado por cuatro islas en el Océano Índico, frente a las costas del Cuerno de África, a 250 km al Este del cabo Guardafui y a unos 350 km al Sureste de las costas de Yemen, que hasta la creación de la República Popular de Yemen de Sur en 1969 administró Socotra en nombre del Sultanato de Mahra y Socotra o el Sultanato de Qishn. Actualmente Socotra pertenece a la provincia de Hadramawt.

El archipiélago consiste en una isla montañosa principal, Socotra (3.625 km²) y tres islas más pequeñas, conocidas colectivamente como “Los Hermanos”, Abd Al Kuri, Samha, Darsa, más otros pequeños islotes deshabitados. Abd Al Kuri y Samha suman una población de unos pocos cientos de personas, mientras que Darsa está deshabitada.

El clima en general es desértico tropical, con pocas lluvias, concentradas en el invierno y más abundantes a mayor altura que en las zonas costeras. Socotra tiene tres tipos de terrenos principalmente: estrechas planicies costeras, una meseta de piedra caliza con cuevas kársticas y las montañas Haghier. El clima es fuertemente monzónico, de junio a septiembre tradicionalmente la isla era inaccesible a causa de los fuertes vientos y el mal oleaje. En julio de 1999 un nuevo aeropuerto permitió el acceso a Socotra durante todo el año.

Socotra es uno de las islas de origen continental más aisladas del mundo, separándose probablemente de África como una falla durante el Plioceno medio, en el mismo conjunto de eventos que abrió el Golfo de Adén hacia el noroeste. El largo aislamiento geológico del archipiélago y el intenso calor y falta de agua se han combinado para dar lugar a una interesante flora endémica que es muy vulnerable a los cambios; al menos un tercio de las 800 plantas que se encuentran en Socotra son endémicas. Los botánicos sitúan a la flora de Socotra entre las diez que más peligro de desaparición corren en el mundo. Una de las plantas más extrañas de Socotra es el Dracaena cinnabari, un árbol de extraña apariencia con forma de paraguas. Su savia, de color rojo, era buscada en la antigüedad para ser usada como medicina o tinte.

Al igual que ocurre con otras islas aisladas, los murciélagos son los únicos mamíferos nativos de la isla. Como contraste, la diversidad marina es muy grande, y se caracteriza por la presencia de especies originarias de las regiones biológicas próximas, el Océano Índico occidental y el Mar Rojo.

La mayoría de los habitantes de la isla viven todavía sin electricidad, agua corriente o carreteras pavimentadas. A finales de los años 90, se desarrolló un Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo dedicado a la isla. Los habitantes de Socotra crían ganado y cabras. En las islas se habla un idioma semítico propio, el soqotri, que está relacionado con otros idiomas de la península Arábiga como el Mahri y el Dhofari o Jibali. Socotra aparece como Dioskouridou (en alusión a Dioscúrides) en una ayuda a la navegación, el Periplo por el Mar Eritreo, del siglo I. En las notas de la traducción que del mismo hiciera G.W.B. Huntingford, remarca que el nombre de Socotra no es de origen griego, sino que procede del sánscrito dvipa sukhadhara (“isla de la felicidad”). Se ha escrito que Alejandro Magno conquistó la isla de Socotra porque en ella había gran cantidad de aloes que servirían para la curación de heridas y enfermedades de sus soldados durante las campañas, aunque esto no está del todo demostrado.

El explorador Tristão da Cunha desembarcó en las islas a comienzos del siglo XVI y consideró a Socotra conquistada por Portugal. En aquel tiempo el cristianismo había desaparecido de las islas excepto por unas cruces de piedra que Alvares dijo que la gente adoraba. Sin embargo, durante una visita a la isla por parte de Francisco Javier, éste encontró un grupo de personas que se declaraban ser los descendientes de los convertidos por Santo Tomás.

Las islas pasaron a estar bajo el control de los sultanes Mahra en 1511 hasta que pasaron a ser un protectorado británico en 1886 debido a su posición estratégica, controlando el estrecho de Adén. Con la independencia de Yemen en 1967, las islas pasaron a su soberanía.

A mi, es que este mar tan azul… uffff

Un buen sitio donde perderse una temporadita para desconectar de todo, no? 😉

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Marina Salvador