American Beauty es un tipo de rosas hí­bridas, que con un fuerte aroma, han sido concebidas “artificialmente” para ramos y su manipulación, pues en ella se busca la perfección de sus pétalos y en la ausencia de espinas en sus tallos, la comodidad.

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American Beauty es un tipo de rosas que nos aparta de la original. Donde en la perfección de la natural, se dan cita la belleza de los pétalos y el peligro de sus espinas, en la versión híbrida se suprime artificialmente su peligro.

American Beauty es un tipo de rosas que, según el propio director de la película (Sam Mendes), “Se trata de una flor muy hermosa pero su belleza es estéril, carece de sentido“… Y ese es, precisamente, uno de los mensajes más notorios de esta película: American Beauty.

American Beauty es una película que nos descubre el sentido más decadente de una sociedad que en sus engaños, intenta mantener a flote el diario emocional de las personas. Como bien indica el subtítulo de la película (Look closer – vendría a ser un “Atrévete a mirar/ver”), nos invita a que tengamos el valor de vernos tal como somos, de ver la rosa en su estado natural, con sus espinas y sus pétalos, con sus cosas buenas y malas, con todo lo positivo y negativo que ello conlleva…

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Las personas, al igual que las rosas sin sus espinas, carecemos de sentido si intentamos vivir lo que no es nuestro. Puede que sea polí­ticamente incorrecto, pero es la realidad: nadie dijo que esto fuera perfecto.

Sin embargo, el film no se deja arrastrar por tópicos; con un comienzo que parece no prometer nada, nos adentra lentamente en un clímax que en su resolución final, da sentido no solo a la película, sinó a sus personajes, vidas y situaciones.

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En American Beauty, como en la rosa, las cosas no son lo que parecen. Los virtuosos son los más perdidos, los raros son las personas que anhelan el sentido de su vida, los fracasados los que poseen la fuerza necesaria para atreverse a mirar más allá,… y todos ellos viajan en el mismo barco del destino, empujado por sus emociones y fantasias, y arropados por la fuerza de cada uno. Un destino común, trágico, liberador, esperanzador… En American Beauty, el destino no tiene valor como bueno o malo. Simplemente es el adecuado y correcto para cada uno, es el camino a la liberación personal.

Con una banda sonora muy acertada realmente, esta película me ha dejado, al menos, 2 secuencias que bien pueden guardarse en los momentos más estelares del cine.

Una es la del famoso vídeo de la bolsa de plástico, donde os dejo aquí el trozo para quien la quiera recordar (es necesario recordarlo !!!). Quizás una de las escenas más mágicas y bellas del cine.

Era uno de esos días, en que está a punto de nevar; Y el aire está cargado de electricidad. Casi puedes oírla, ¿verdad? Y esa bolsa estaba “bailando” conmigo. Como un niño pidiéndome jugar. Durante quince minutos.
Es el día en que descubrí que existe vida bajo las cosas. Y una fuerza increíblemente benévola que me hacía comprender que no hay razón para tener miedo Jamás.
El vídeo es una triste excusa, lo sé;  Pero me ayuda a recordarlo. Necesito recordarlo.
A veces hay tantísima belleza en el mundo que siento que no lo aguanto. Y que mi corazón se está derrumbando.

Otro es el monólogo final. Un final apabullante donde el mensaje nos llena de esperanza, alegría y una bondad infinita.

Siempre había oído que toda tu vida pasa ante tus ojos el segundo antes de morir.

Para empezar ese segundo no es un segundo en absoluto, se hace algo inmenso como un océano de tiempo.

En mi caso aparecía yo tumbado boca arriba en el campamento de los Boy-Scouts mirando estrellas fugaces. Y las hojas amarillas de los arces que flanqueaban nuestra calle; o las manos de mi abuela y su marchita piel que parecía papel. Y la primera vez que contemplé el nuevo Firebird de mi primo Tony;  y Jenny;  y Jenny  (su hija).

y Caroline (su mujer).

Supongo que podría estar bastante cabreado con lo que me pasó, pero cuesta seguir enfadado cuando hay tanta belleza en el mundo.A veces siento como si la contemplase toda a la vez; y me abruma. Mi corazón se hincha como un globo que está a punto de estallar.
Pero recuerdo que debo relajarme y no aferrarme demasiado a ella y entonces fluye a través de mí como la lluvia y no siento otra cosa que gratitud por cada instante de mi estúpida e insignificante vida.

No tienen ni idea de lo que les hablo.
Seguro.
Pero no se preocupen.

Algún día la tendrán.

Atrévete a mirar…

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Marina Salvador